2.11.09

"Mangoneos" en Caja Madrid


Empieza a ser más que preocupante el espectáculo que la “política regional madrileña” está dando con el asunto de Caja Madrid. En los últimos tiempos los enfrentamientos por el control de la que es la cuarta entidad financiera de España ha sido una constante en cierta “aristocracia política” que no le basta con su poder en las instituciones parlamentarias y ejecutivas y quiere “agarrar” tan sabrosa institución financiera. Hemos asistido a la esgrima por cambiar las normas de la Entidad, al cese de miembros de órganos directivos, a demandas judiciales y, en definitiva, a toda suerte de estratagemas para que la lucha de poder entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón se decantara de un lado u otro.



El último acto de tan bochornoso espectáculo se está produciendo en estos días con la renovación de la presidencia de la Caja. La sra. Aguirre y el PP de Mariano Rajoy se han quitado “la careta” y están luchando a pecho descubierto y sin complejos por ser uno u otro el que decide quién pone al nuevo Presidente. La Presidente ya ha hecho público su candidato: su Vicepresidente Ignacio González. El sr. Rajoy se resiste a esa propuesta y, parece, que está maniobrando, en “otras instancias” para ver si puede colocar a una persona más a fin a su cuerda que aleje Caja Madrid de la Presidenta Aguirre que tanto se esfuerza por marcar distancias y diferencias con su liderazgo a “la gallega”: que no se note si bajo o subo.



Estamos ante otra muestra de abuso de poder en Madrid. Ante un comportamiento de un partido político que no sólo se apropia de las instituciones políticas y económicas sino que también establece en ellas el campo de batalla para sus enfrentamientos internos. El PP está haciendo meritos sobrados para que los ciudadanos se revelen y les digan “hasta aquí hemos llegado”. Aunque, para decirlo todo, también es cierto que el comportamiento de la oposición política y algunos agentes sociales y sindicales deja mucho que desear, con sus idas y venidas, que más allá de discursos políticamente correcto suenan a confusión y no menos calculo estratégico interno.



Ante tanta “mala política” ¿donde queda el respeto al Derecho y los procedimientos tan importantes en democracia? Si no leo mal el artículo 48.2 de los Estatutos de Caja Madrid dice que el nombramiento –del Presidente-habrá de adoptarse por el Consejo y deberá recaer en persona dotada de la capacidad, preparación técnica y experiencia suficiente para desarrollar las funciones propias del cargo. En ese mismo sentido, el artículo 12.3. Apartado c) de la Ley de Cajas de Ahorro establece que uno de los principios que ha de guiar la elección de cargos directivos de dichas instituciones es la profesionalidad, para asegurar la eficacia del servicio a la economía regional y nacional, y mantener la capacidad de ahorro.



Vistos los artículos legales anteriores, alguien me quiere decir qué imagen están dando aquellos que sin tener en cuenta el mínimo decoro y el respeto a las Leyes hacen ostentación de que por encima de los órganos de la Caja competentes –Consejo de Administración- ellos son los que quitan y ponen cargos y, además, lo hacen incluso designando a personas que tiene nula experiencia profesional en el sector financiero y bancario.



Mientras tanto, la previsión de beneficio para 2009 de Caja Madrid se estima en un 45 % menos que en el ejercicio anterior. ¡Tomaremos nota los impositores!

20.10.09

Abuso de poder

La trama Gürtel, además de un caso de corrupción generalizada el en Partido Popular, está sirviendo para poner en evidencia hasta donde puede llegar el comportamiento despótico y autoritario de un partido político henchido de poder.
Esta mañana nos hemos desayunado, los que estamos atentos a los asuntos relacionados con el funcionamiento parlamentario, con la noticia de que ayer la Mesa y la Junta de Portavoces de la Asamblea de Madrid va poner en marcha la reforma del Reglamento de la Cámara para incorporar la figura del “diputado no adscrito”. Como todos ustedes saben, con ello se pretende que los diputados del PP expulsado no pasen a formar parte del Grupo Mixto. Hasta aquí todo bien. El problema empieza cuando conocemos que según el Portavoz del PP la norma que va a constituir la figura del diputado no adscrito es de aplicación incluso ante de ser aprobada por la Cámara. ¡Desde luego esto si que es un “avance” en el derecho parlamentario y la técnica legislativa! Incluso yo diría que estamos ante el cambio en las prácticas legislativas más importante que se han dado en los últimos 200 años. Basta con que los portavoces se pongan de acuerdo sobre iniciar el trámite de una norma para que ésta quede inmediatamente en vigor, ¡nada más y nada menos!
El asunto no pasaría de algún comentario de café de iurisconsultos sino fuera porque expresa todo un comportamiento político de mucho más calado y que nos debería hacer pensar.
Cuando un partido político lleva tantos años ejerciendo el poder en las instituciones y en la sociedad sin control alguno sucede que no tiene límites y si el Derecho o los procedimientos de las instituciones le coarta sus pretensiones se pone “por montera” esas instituciones y el Estado de Derecho y actúa, “sin complejos”, a su antojo y capricho. Puede que el fin que se persiga sea bueno: que los diputados expulsados no deberían pasar al Grupo Mixto y beneficiarse de las prebendas que conlleva, pero no debemos olvidar que en el Estado de Derecho el fin no justifica los medios.
Lo que tendría que haber hecho el PP es impulsar la reforma reglamentaria hace tiempo, que oportunidad y reclamación para ello hubo, en el “Caso Tamayo y Sáez”, pero entonces ¡lastima! No interesaba al PP.
Estamos ante un desafuero inconstitucional, ante un atentado a la institución parlamentaria, ante una fractura del Estado de Derecho (por cierto, ¿que están haciendo los servicios jurídicos de la Cámara ante la situación?), pero sobre todo, estamos ante la prueba del nueve de que la “trama Gúrtel” no es cosa de dos o tres corruptos, es la consecuencia de una estructura de poder despótica que actúa en la sociedad y en las instituciones sin límite y freno. ¡Hasta cuando! La sociedad madrileña tiene la palabra.